Hombres rusos de todas las edades comienzan a recibir una citación para ser enviados al frente de guerra

Pasado el primer momento de ‘shock’ y la noche de protestas, Rusia empieza la cosecha de soldados súbitos. Se espera que un total de 300.000 reservistas rusos sean llamados al servicio militar durante la campaña de reclutamiento, según el ministro de Defensa, Serguei Shoigu. Pero el alcance de la movilización podrían ser mayor dada la vaga redacción del decreto.

Algunos ya se han despedido de sus familias. En Blagoveshchensk, una ciudad del oriente ruso cercana a la frontera con China, hombres de distintas edades subían algo cabizbajos a un autobús blanco que los lleva de camino a un frente a 8.000 kilómetros de distancia. Una triste melodía de trompeta los despedía rumbo a unas sesiones de entrenamiento apresurado. Una escena similar se vio en Artem, cerca de Vladivostok, abrazos y lágrimas antes de partir a una guerra de contornos borrosos. A los hombres se les da una hora para empacar sus cosas y presentarse en los centros de reclutamiento. Después, el ejército dispone.

La guerra llama a la puerta en ciudades de toda Rusia. Desde primera hora de la mañana, han aparecido docenas de vídeos en la red mostrando grupos de hombres subiendo a autocares o aviones. O esperando su turno en centros de reclutamiento para confirmar que han recibido la citación.

Hay ira en las regiones más pobres. En Daguestán, un vídeo que mostraba a personas enfrentándose airadamente a un funcionario que argumentaba a favor de la guerra en un centro de reclutamiento. «Están luchando por el futuro de sus hijos», ha mediado una mujer frente los congregados frente al edificio municipal. «No tenemos un presente, ¿de qué tipo de futuro están hablando?», ha respondido un hombre en la multitud.

No existe un orden de prioridades de reclutamiento de reservistas, pero se empieza por aquellos que tienen especialidades adecuadas en el ámbito militar y la experiencia de combate. Se buscan soldados rasos de hasta 35 años y la presencia de mujeres será mínima. Se libran los enfermos y los que tengan cuatro hijos pequeños o más, dice la orden ministerial.

Cada hora crecen los temores de que casi cualquier hombre de entre 18 y 60 años pudiera ser movilizado. Las entidades de derechos humanos que ofrecen ayuda a los soldados o posibles reclutas están abrumadas por las consultas. «Anteriormente, teníamos alrededor de 50 solicitudes por día, pero en los últimos dos días hemos recibido 14.000», ha dicho un mediador a ‘The Moscow Times’.

Nadie sabe lo amplia que será la movilización antes de que acabe el año. Una de las cláusulas del decreto es secreta. Desde la oficina presidencial se aclara que se refiere al número final de movilizados. Según ha dicho una fuente cercana al Kremlin a ‘Novaya Gazeta Europa’, lo que ahí está escrito y el público no puede ver es que hasta un millón de rusos pueden llegar a ser llamados a combatir. El Kremlin rechaza esa cifra.

Ya se entregan citaciones del servicio militar en el trabajo. Evgeni, de 29 años, trabajador en un parque recreativo en Moscú, acababa de adoptar un gato callejero que era la comidilla de sus compañeros. Este jueves se ha pasado la tarde llorando cuando los funcionarios vinieron a su puesto laboral para decirle que es hora de partir al frente. «El pobre está histérico, no sabe qué hacer», ha explicado una compañera a EL MUNDO.

Otras veces, las citaciones se entregan en el lugar de residencia: «A mi amigo lo vinieron a ver ayer», ha explicado Dimitri, técnico audiovisual. «Llamaron a la puerta y le dieron el papel». Otros lo reciben en las comisarías de policía.

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