Gobierno garantiza precios estables en combustibles, agua, energía y transporte colectivo

El mercado mundial continúa con los precios altos que afectan a los consumidores en todas las naciones. El Presidente Nayib Bukele actuó de manera preventiva, y con anticipación, para evitar un efecto más grave en los consumidores salvadoreños.

Desde julio 2021, el jefe de Estado ha promovido acciones orientadas a cuidar el bolsillo de los salvadoreños. Gracias a la iniciativa del Presidente Bukele, los precios del diésel, las gasolinas, los tambos de gas, la luz, el agua y el pasaje de bus van a permanecer estables para los consumidores durante los próximos meses.

Los usuarios no verán incrementos en estos productos y servicios en dos meses, por lo menos. El Gobierno absorberá los precios de mercado, para que el consumidor final pague una cantidad reducida o subsidiada.

Las tres disposiciones para estabilizar el precio de los combustibles beneficiarán a 1.2 millones de automovilistas. Con la ley especial más reciente, vigente desde el 5 de abril, el Ministerio de Hacienda (MH) calcula que habrá un costo para el fisco de $12.5 millones, hasta llegar a un máximo de $50 millones. Al sumar el costo que tendrán para el Estado las reformas previas en los combustibles, los salvadoreños se ahorrarán un estimado de $83 millones en un periodo de dos meses, con ayuda del Gobierno.

En tanto, el subsidio especial o tradicional del gas propano alcanza a un número parecido de beneficiarios, mientras que el generalizado es para todos los que compran cilindros de gas. De manera similar sucede con el apoyo del Gobierno para pagar un menor precio por el recibo de la luz y la energía, pues los destinatarios son aproximadamente un millón.

Las disposiciones que promovió el Mandatario, como subsidiar el precio a los empresarios del sector industrial, persigue el mismo objetivo de amortiguar lo que paga el consumidor final. Así ha sido con las compras de alimentos esenciales, insumos agrícolas y concentrado para animales.

El precio del petróleo y los productos elaborados con este material afectan a todas las industrias, como, por ejemplo, alimentos, aseo personal o construcción. El Salvador compra en el exterior todo el petróleo que consume, igual que los derivados.

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