España clasifica a cuartos y se impone ante Croacia en el tiempo extra

En un partido histórico, con prórroga, sucesos y ruletas rusas, la selección española tumba a Croacia con dos goles de Morata y Oyarzabal en el tiempo extra.

Tras un partido histórico, con prórroga, sucesos, sustos y ruletas rusas, España se acerca cada vez mas al ansiado titulo. En el tiempo extra, cuando las pizarras volaban por los aires y sólo había tipos en busca del cartel de héroes, Morata y Oyarzabal remataron a Croacia, que se enganchó al partido en los últimos cinco minutos.

En su mejor partido del torneo, con un Pedri multiplicado por diez, reaccionó a un gol surrealista para borrar del campo a Croacia. La selección española marcha ahora sin cadena por la Eurocopa. España fue capaz de ganar dos veces un partido. Queda pendiente el capítulo letal de regalos. Ante un rival con más entidad no habrá segunda oportunidad.

El asunto se complicó en una milésima. Unai Simón cometió el error del que uno huye toda una vida. Unos octavos de final de una Eurocopa, un partido de difusión planetaria y un balón que se escurre por encima de la bota. Pedri le cedió el cuero desde lejos y el meta, confiado, lo quiso controlar con el pie derecho. Lo siguiente fue un gol de bocas abiertas, un Karius con el pie, una fatalidad que puede marcar una carrera deportiva salvo que tus compañeros lo arreglen. El empeño fue colectivo.

El partido fue agobiante y se fueron a la prorroga luego de que Croacia empatara en el agregado.

La prórroga fue una locura, no podía ser menos. Languidecía España, aturdida con tanto cambio, y Orsic fue una pesadilla. Él solito armaba el taco y Unai Simón firmaba definitivamente su propio indulto con un paradón, pero paradón de verdad, ante un disparo a bocajarro de Kramaric. Ahí estuvo la gloria croata y también la de España, quien reaccionó con un primer aviso antes de la sentencia. Morata, en plan torero, marcó un golazo y Oyarzabal, a la contra, hizo el quinto (en ambos asistió Dani Olmo). Hubo más opciones para marcar, pero ya estaba bien. En la locura, España vuela a cuartos.

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