El misterioso ataque de drones contra un centro militar iraní

Teherán señala que el ataque contra una instalación militar en Isfahán fue «fallido» mientras según diversas fuentes se trató de una «operación quirúrgica que logró sus objetivos». Fuentes estadounidenses afirman que podría ser obra de Israel.

¿Qué pasó el sábado por la noche en una instalación militar en Isfahán? ¿Quién está detrás del ataque? Como tras anteriores explosiones en lugares estratégicos en el campo armamentístico y nuclear de Irán, las especulaciones, denuncias y filtraciones se multiplican sin dar una respuesta oficial y contundente a las preguntas.

Las autoridades iraníes aseguran que abortaron un ataque contra una instalación militar del Ministerio de Defensa en la ciudad de Isfahán y que sus actividades no fueron alteradas. «Uno de los micro drones fue derribado por la defensa aérea del complejo y los otros dos fueron atrapados en redes defensivas y explotaron», señaló el Ministerio sobre lo que define como «ataque sin éxito», añadiendo que no hubo muertos y solo «daños menores en el techo». Pero fuentes de Inteligencia occidentales dicen al Jerusalem Post que tuvo un «éxito fenomenal».

La cadena Iran International cita testimonios que escucharon al menos tres o cuatro explosiones. El objetivo de los pequeños y explosivos aparatos aéreos era un centro de fabricación de armas situado junto a unas instalaciones del Centro de Investigación Espacial de Irán. «Estas acciones cobardes no impedirán las actividades y avances de nuestros expertos», declaró el ministro iraní de Exteriores, Hosein Amir Abdolahian.

«La operación quirúrgica y puntual tuvo éxito y logró sus objetivos», revelan fuentes familiarizadas con lo sucedido al medio israelí Walla revelando que cuatro áreas distintas del edificio fueron dañadas. «Éxito fenomenal», resumen fuentes de Inteligencia occidentales al Jerusalem Post sin apuntar quien lo llevó a cabo. Se trataría de un ataque parecido al efectuado contra la central de enriquecimiento de uranio de Natanz en abril del 2021. Entonces, Irán acusó a Israel.

El domingo, incluso antes de que Teherán apuntara oficialmente al Mosad o al Tsáhal -el Ejército israelí-, el Wall Street Journal citaba fuentes estadounidenses para señalar que Israel está detrás del ataque contra dicha instalación de armas sofisticadas en el corazón de Irán. Consultado por Reuters, un alto funcionario en Washington también consideró que Israel «parece haber sido» el autor de la acción nocturna contra el centro militar. El canal saudi al-Hadath, sin embargo, informaba antes que podría haber sido una operación de Estados Unidos y otro país que no es Israel. Según fuentes estadounidenses, «la operación tenía como objetivo enviar un mensaje a Irán y Rusia de que EEUU no permitirá la creación de fábricas de armas balísticas». En este sentido, el asesor presidencial ucraniano Mijailo Podolyak recordó el suministro de drones suicidas iraníes a Rusia. «La lógica de la guerra es inexorable y asesina, pasa factura a los autores y cómplices», tuiteó en referencia a la «noche explosiva en Irán-producción de drones y misiles, refinerías de petróleo».

Sea una operación de Israel, Estados Unidos, un país del Golfo Pérsico o de todos ellos juntos, los pequeños dispositivos aéreos llevaban explosivos para destruir una pieza importante en la maquinaria armamentística iraní y el mensaje de que por un lado no permitirán un salto de calidad y precisión del arsenal de la República Islámica y por otro que ningún objetivo-subterráneo o no- es inmune a la penetración de Inteligencia.

«El ataque en Isfahán es importante. Se trata de un centro de peso de la industria militar iraní, tanto en el campo nuclear (producción de centrifugadoras y conversión de uranio) como en el campo del proyecto de misiles y drones», afirma Tamir Hayman que, como jefe de la Inteligencia militar israelí entre 2018 y 2021, se despertaba y dormía con material secreto sobre Irán. Hayman aplaude la acción independientemente de quien la haya hecho al asegurar que «hasta ahora ha faltado situar una amenaza militar creíble frente al desarrollo de su poder convencional o del programa nuclear».

El ataque contra una instalación militar blindada en el centro de Isfahán situada lejos de las fronteras de Irán está al alcance solo de países con un servicio de Inteligencia capaz de proporcionar una información detallada en tiempo real, una capacidad operativa aérea inmediata, precisa y efectiva, un motivo y la luz verde de sus dirigentes ante el riesgo que conlleva. Condiciones que Israel cumple como se comprueba con los frecuentes ataques aéreos contra la infraestructura armada iraní en Siria. Los israelíes consideran una prioridad máxima frenar el plan nuclear de un país cuyos dirigentes declaran que desean la destrucción de Israel. De ahí que desde hace más de 15 años se le atribuye al Mosad numerosas operaciones de sabotaje contra un programa que Irán insiste tiene fines solo pacíficos.

El domingo, incluso antes de que Teherán apunte oficialmente al Mosad o al Tsáhal (Ejército israelí), el Wall Street Journal y Reuters citaban fuentes estadounidenses para señalar que Israel está detrás del ataque.

Casualmente o no, escasos días antes del ataque en Isfahán el director de la CIA, William Burns estuvo en Israel y se reunió con el jefe del Mosad, David Barnea. El dossier iraní estaría seguramente en la mesa.

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